viernes, 6 de abril de 2012

Creo que tendría que dejar de hacerme tan adicta a este medio de descargue emocional. Principalmente porque tendría que haberme olvidado de el en el momento en el que puse toda mi ropa y mis cosas en el bolso y me fuí a Santa Teresita, justo donde estoy en este momento. Cuando me venía, pensé que el auto se iba a dar vuelta de la tormenta que nos agarró en camino; por más que después se calmó y llegamos lo mas bien, en lo único que pensaba era en llegar a estar tranquila y despejarme de las cosas que me vinieron abrumando en todo este corto lapso de tiempo en el colegio, con toda aquella manga de infradotados que por las noches atormentan mis sueños profundamente, por mas teatral que suene. 
Siempre digo que las casualidades no existen, sobre todo cuando conocés a la que hoy en día es una de tus mejores amigas por un foro de rol donde originalmente eran todos españoles y una es la única que se encuentra siendo argentina. Tampoco es casualidad que viva en la ciudad donde vacacionás desde que tenés memoria, que cumpla el mismo día que tu porpósita persona, que tengan casi la misma edad, que le gusten las mismas cosas, tenga una hermana que se llame Zoe y que odie todo y todo lo que la rodea. 
Uno con el tiempo...,si uno quiere engañar a alguien diciendo que tardó en agarrarle cariño sólo para dar un perfil fuerte, como yo en este momento, lo hace inevitablemente. Pero bueno, el caso del cariño está presente; pero es extraño. Bah, qué es extraño, quiero decir; es la única persona por la cual sería capaz de matar, es la única persona a la que quiero ver felíz; que su felicidad es la mía y que no importa lo que pase, lo que piensen ni absolútamente nada. Es una de las pocas personas que quiero salvar del hoyo negro en el que viven por más que el mío sea muchísimo mas profundo, o bien, al lado del suyo, no tanto. No sé que es, pero siento que si no hago aquellas que para mi serían "básicas", no puedo descansar en paz. Y así me pasa en este preciso momento. 
Querer a las personas es complicado; sobre todo para personas como yo que a ciertas le dan el amor que no le darían a nadie, o que pueden llegar a ser tan frías como el hielo mismo sin importar la situación que sea. Tengo entendido que nadie es indispensable, lo tengo entendido por las malas maneras, dado a que mi vieja me lo demostró con hechos hace no muchos años atrás; y no digo que sea indispensable de esta persona; solo que soy dependiente de su felicidad, cuando estoy con ella. Me encanta distraerle, hacerle pensar otras cosas para que no se concentre en lo psicosomática de la situación constante en la que vive. Pero las cosas son complicadas; recaemos nuevamente en el tema de la autosuficiencia. 
De tan solo tener mas edad, la llevaría conmigo lejos de todo esta porquería existencial que le pudre el cerebro y la buena salud que como adolescente inteligente, capáz y hermosa le tendría que estar sobrando. Cuando se dice que las cosas malas absorben a las personas, no es mentira. Mas cuando esas cosas que nos absorben provienen de las personas que mas necesitamos recibir cariño/apoyo, lo que sea. 
Repito, y jamás me voy a cansar de decirlo. Pero lo único que quiero sacarle a ella, es la felicidad hacia afuera. O en su defecto, darle la mía y así estar equilibradas. Es extraño; yo lo soy y lo admito. 
No puedo calificar una relación así de alguna manera; por eso simplemente prefiero no pensar demasiado en este tema. Sobretodo porque no siento nada que sea similar al amor, en lo absoluto. Creo que ella llegaría a ser casi como mi hermana; una adoptada, a la que se le agarra todo el cariño y a veces uno se llega a replantear a si mismo qué sucede, pero simplemente prefiere ignorarlo por completo y seguir con el objetivo de querer florecer su rostro con sonrisas reales y no por compromiso.
Tanto que aguantar y tan poco tiempo. Y eso que venía sintiéndome bien. 

lunes, 2 de abril de 2012

Tercer entrada.

Lo bueno de todo esto, es que al menos mis altibajos son menos frecuentes. Ya pasaron varios días desde que escribí por última vez acá. Este medio es el único que puedo usar para descargarme. Nadie sabe quien soy, y puedo expresarme libremente sin temer de que haya alguien del otro lado juzgándome porque ya me ha visto antes, o algo por el estilo. En este espacio puedo decir libremente "al que le guste bien, y al que no que se vaya", y eso me encanta. Acá, esto es mio. Una de mis pocas pertenencias. 
De nuevo tengo ganas de salir a caminar; quiero descargarme, me quiero ir.  
Esto último me viene pasando muy seguido. Querer irme. Desaparecer. Que nadie sepa donde estoy, dónde me fui, porqué. Seguido de eso, están los horrendos y desesperados deseos de autosificiencia que golpean mi conciencia todo el tiempo, pidiéndome a gritos que los pueda realizar lo antes posible. Pero es como le dije a un amigo, charlando; "Estoy grande ya, pero siempre me faltan cinco para el peso". No puedo confiar en nadie, incluso dentro de mi propia familia; y la única con la que puedo hacer eso, es un peón sin trabajo igual que lo soy yo. Pobre Laura, espero que consiga trabajo pronto; al menos por ella. Y porque, además, siento que si ella consigue trabajo, yo también voy a poder hacerlo, y mis problemas estarían solucionados. 
Necesito trabajar, tener mi plata, hacer mis planes. Irme. 
La represión que ejerce mi papá sobre mi es horrible; pero supongo que no podría quejarme de como me trata; por más que sea horriblemente sádico y que me haga llorar sangre para que yo consiga lo que el me impone. Mas bien, cuando quiero algo, me hace sudar aceite, y hasta que no ve la última gota, no suelta aquello que tanto "anhelo". Es torturante, en demasía. Pero tengo que admitir que me da todo lo que quiero, aunque sea de una manera que no soporte. Y claro, es cansador, cómo no. Y son, justamente, esas pequeñas cosas las que argumentan mis ganas de valerme por mi misma. Es un deseo que cuando lo cumpla ni siquiera voy a ser capaz de darme cuenta; o quizás si, pero por ahora, es algo que veo tan cerca y tan lejano a la vez. Desear es muy fácil; demasiado. No tendría que estar permitido; no si al menos son deseos demasiado platónicos. Como los míos. Como todos ellos. 
Amor, alejarme de las desgracias, vivir en tranquilidad, mi mamá, mi hermano, mi papá, mi libertad, estudiar, trabajar, mi departamento, mi gato, mi compañera de cuarto.
Entenderme. 
Esos que nombré, son algunos de los deseos que me gustaría realizar lo mas pronto que pueda. Supongo que no es mucho pedir; pero bueno, hay tanta cantidad de restricciones al rededor mío que lo único que logro haciendome pensar objetivamente en todo esto, es escuchar Crystal Castles mientras me pregunto; "¿Porqué?" Eso me recordó a algo que me decía mi mamá cada vez que me lo preguntaba. Ella decía "¿Y porqué a vos no?". Pero bueno, ella no está acá para saber como me siento. No la culpo. Es mejor que ella no esté. Si estuviese, las cosas serían demasiado fáciles. No podría jamás esforzarme por algo, ni hacerme mala sangre por no conseguirlo, y así, hacerme mas fuerte. Las cosas siempre pasan por algo; al menos para mi. Nada de lo que me rodea es casualidad; y si al menos para mi funcionan las cosas así, que sigan así; por mas huracanes que apedreen por donde camino. 
Paradojas irónicas.